
El titulo de la publicación es algo confrontacional desde mi perspectiva, cada vez que pienso en mi formación profesional como profesor de matemática y en como trato de interpretarla, me encuentro en un serio conflicto acerca de cómo realizar de la matemática una instancia de valor social, con una aplicación verdadera y de realce para el estudiante.
Pero precisamente aquí es donde me detengo a pensar y a analizar el significado de mis palabras, "de realce para el estudiante", ¿qué significa esto?. Significa que aunque crea que mi formación profesional esta en crecimiento a diario, me encuentro sumergido a mas no poder en como la sociedad ve al profesor, tan solo como una persona que esta destinada a entregar conocimientos.
Entonces ¿Qué hacer para que la matemática sea de participación?, ¿Qué hacer para encontrarle un significado y descubrir su importancia en conjunto con el estudiante?
Es aquí donde pienso que entra en juego el tema social, la matemática solo esta vista como un ramo que se ve en el colegio, que no sale mas allá de la sala, así que en conclusión la gente se ha preguntado, se pregunta y se preguntara para que sirve, claro, si es que nosotros no hacemos algo.
A simple vista la transposición didáctica, tema ya tratado, seria una eficiente solución, pero ¿cómo encontrar una congruencia entre matemática y necesidades sociales?. El tema es complejo, pero es cierto, las matemáticas tienen una implicancia social trascendental que muchas veces ni nosotros, aquellos que la estudiamos, no nos damos cuenta que están presentes, porque ya es parte nuestra, porque ya esta aplicada y ya satisfacen las necesidades existentes. Es precisamente eso lo que debemos hacer (creo), mostrar un problema, una dificultad quizá sencilla en donde pongamos a prueba la habilidad e interés del estudiante, así se progresara paso a paso y se encontrara la real implicancia, matemática - sociedad.
De este modo el aprendizaje de la matemática debe ser vía descubrimiento y no solo enseñanza, porque de ser así se incurre en el tan común error de la enfermedad didáctica, instancia en donde el profesor es el dueño de la actividad educativa, sin entregar ni darle participación al estudiante, es aquí donde se crea una hegemonía donde el ego del profesor crece sin precedentes porque cree que solo el posee la razón, desvalorizando el trabajo del estudiante y mostrándole solo sus errores y no sus aciertos.
Aquí a modo de sugerencia creo que si alguna vez nos encontramos sumergidos en este estilo de enseñanza, por lo menos debemos utilizar apoyo externo, ya sean libros, programas computaciones, algo así para que el estudiante sienta que por lo menos tiene otra vía de aprendizaje y todo no esta completamente en las manos del profesor, pudiendo recurrir de esta forma a estos otros apoyos.
Ahora bien si se quiere ser didáctico y con un fuerte empuje en la motivación del discente es importante mencionarle que esta en la acción conjunta la clave para el aprendizaje, que es tanto responsabilidad del profesor como de él, y que la matemática es mas que solo lápiz y papel, que se puede encontrar el las situaciones que ellos mas disfrutan, (Internet, juego para PC, en el comercio, en las alzas y bajas de los combustibles, en los planetas y sus distancias, en la velocidad, aceleración, etc.).
Ahora lo complejo será que el estudiante se comprometa, y para esto se creo una inteligente solución, el contrato didáctico. La intención de este es que en el quede plasmado el compromiso de las partes por realizar lo acordado y sin romper la palabra, dejando de manifiesto la flexibilidad además de este recurso.
Para finalizar me gustaría dejar en evidencia una experiencia que me gusto mucho.
El contraste entre un profesor de planta y una alumna practicante, en realidad quiero solo rescatar algo que me dio fuerza para pensar que no elegi un mal camino.
El profesor netamente conductista critica la labor de nuestra compañera en practica y me parecia algo extraño porque por lo visto ella no lo hace mal.
Luego pregunte por los resultados obtenidos por ambos metodos completamente opuestos, conductista (profesor), didactico (practicante), y recibi la respuesta tan deseada, el profesor maneja al curso ya hace un lapso de tiempo largo, y los resultados son malos, mientras que nuestra compañera tomo el curso, cambio la metodologia y los resultados siguen siendo malos pero no tantos, y se va mejorando poco a poco. De esta forma creo que una buena utilizacion de las herramientas y recursos que nos estan entregando pueden tener frutos, y algun dia se veran reflejados en una mejor sociedad y en una mejor metologia de enseñanza, donde el gestor de su aprendizaje sea el alumno, y su apoyo sea el profesor.
Ahora bien, ¿como poder complementar la cuestion tratante?, ¿como manejar mas experiencias?, es lo que me gustaria recibir en este comentario, aportes y sugerencias, criticas y mejoras.

